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miércoles, 17 de septiembre de 2008

ARTISTA DEL ALAMBRE

Hoy quiero retrataros a un hombre, no importa su nombre seguro que todos le conocéis porque tiene muchas caras. Él ya no es ni la sombra de lo que era, pasa las tardes enteras en los bares hasta que le pilla la hora de cerrar. Silencioso y apacible, parece que toda su vida es la rutina de hoy. Tiene la nariz colorada y una barriga redonda con la que los chicos del barrio se meten "¿Donde has robado la sandía chiquitín?. No se mete con nadie, es un caballero que cede el paso a las señoras, y no da conversación si no se la pides. Un día entre tinto y tinto le pregunté por su pasado. Sosegadamente me contó una historia fantástica: él era sastre, trabajaba en una fábrica muy grande confeccionando faldas de mujer. Un día conoció a una funambulista de un circo, dejó todo y la siguió por el mundo trabajando con las fieras. Alemania, Francia, Austria... el mundo se quedaba pequeño para la pareja. ¿Pero cómo acabó esta historia en la soledad de la barra de un bar?



A la hora de cerrar los bares
El artista del alambre
Habla de la gloria,
De su propia sombra.
Han pasado demasiados años
Desde los días dorados
Cuando fue portada
De todos los diarios
Capital del reino
De mentiras llenas,
Todos eran buenos chicos
Y ahora quien se acuerda…
Y ahora que todo ha acabado
Que tu vida cae en picado
¿Quién te va a querer ahora?
¿Quién te va a querer ahora?
Y ahora que la luz del día
Brilla sobre tus pupilas
¿Quién se va a creer tu historia?
¿Quién se va a creer tu historia?
En honor a la verdad
Torres más altas cayeron
Ahora busca una señal
En los ángeles del cielo.
Capital del reino
De mentiras llenas
Cuando sople el aire fresco
A ver si se las llevan.
Y ahora que todo ha acabado
Que tu vida cae en picado
¿Quién te va a querer ahora?
¿Quién te va a querer ahora?
Y ahora que la luz del día
Brilla sobre tus pupilas
¿Quién se va a creer tu historia?
¿Quién se va a creer tu historia?
Todos eran buenos chicos
¿Y ahora quién se acuerda?
Y ahora que todo ha acabado
Que tu vida cae en picado
¿Quién te va a querer ahora?
¿Quién te va a querer ahora?
Y ahora que la luz del día
Brilla sobre tus pupilas
¿Quién se va a creer tu historia?
¿Quién se va a creer tu historia?
"El Artista del Alambre"-Amaral- Gato Negro Dragón Rojo

domingo, 18 de febrero de 2007

MANOLO DE AREQUIPA

Caminante incansable. Ciudadano del mundo. De todas partes y de ninguna. Deja un trocito de su corazón allá donde pisa, porque respira a las gentes, eso es lo que le llena y le anima a seguir adelante. Filósofo a pie de calle. Un pañuelo en el suelo, con piedras talladas encima, pendientes, historias y recuerdos que contar. Si por un casual tienes la suerte de pararte ante su puestecito y le miras a los ojos, te abrirá su corazón. Y de pronto ese trocito de asfalto se convertirá en un improvisado lugar para exponer sus ideas, sus sueños su especial filosofía de vida. Sin tiempo ni espacio definidos, sólo vosotros hablando ajenos al mundo, embelesándote con sus palabras. Palabras bellas, llenas de amor, amor fraternal, pasional, por la vida, por las personas, por la literatura, por el saber, por la ciencia, por la religión... Manolo tiene unos ojos muy especiales, ha visto mucho mundo como para que en sus pupilas no se vean reflejados los rincones más insólitos del planeta. Ha sufrido mucho, probablemente no más que cualquier otro, pero él lo vive todo con tanta intensidad que disfruta cien veces más de un instante y sufre cien veces más por un suspiro. Vida bohemia. Simplemente vivir con lo mínimo y disfrutar de la vida, una bonita teoría que le abofetea de vez en cuando en la cara, pero él disfruta intentándolo. Porque ante todo, Manolo es un soñador de los que ya quedan pocos. Le gusta contar sus historias porque oírse le hace bien, le hace recordarse el “porqué” y el “para qué” de su caminar. Tiene dieciséis hijos, y va a por el número diecisiete. Él dice que tiene mucho amor que dar y que le encanta abrazar a sus hijos y saber que son parte de él y serán el legado que deje en el mundo cuando ya no esté.