Y este es el análisis en español
Visto en FinoFilipino
Parecía un partido de baloncesto normal entre amiguetes, aunque rozaba por completo la irrealidad; dos equipos formados por personas de tiempos y espacios diferentes, un balón pinchado que no había forma de votar y unas reglas absurdas e incomprensibles. Todo en el campo del patio de mi colegio de la infancia. El partido transcurría cuando sonó el timbre del recreo y del edificio de párvulos salieron todo tipo de personajes. Enanos, duendes de alargadas orejas, hadas, unicornios, pegasos... gigantes y minúsculos pero con algo en común, vestidos de blanco inmaculado. Investigando me colé en el edificio y descubrí un mundo mágico e inolvidable. Una montaña coronada por un lago transparente con azúcar en las orillas a modo de playa, una gran roca llena de agujeros inquietantes, altos nogales y un millón de flores de trébol. Empezaba a nevar y ella me dijo que todas las criaturas se habían ido a un lugar más protegido porque comenzaba el invierno y que iban de blanco porque habían cosido sus ropas con cada instante de felicidad vivido en la ciudad de la luz.
Una noche mágica y diferente. No había luna pero las lágrimas de San Lorenzo desvestían a la oscuridad sin ningún pudor. Nadie más se dio cuenta, pero aquellas Perseidas no sólo traían luz, de su estela cayeron centenares de bolas de cristal diminutas que se repartieron caprichosas por el planeta. "Un objeto tan hermoso no puede ser dañino", pensé hipnotizada por su brillo. Pero me equivocaba, en su interior vivían unos seres diminutos, egoístas y malvados que se alimentaban de los sentimientos humanos sin control. Cada sonrisa, cada recuerdo feliz, cada pensamiento positivo... eran engullidos con voracidad dejando en su lugar... vacío y una melancolía contagiosa.