martes, 27 de noviembre de 2007
AYUDA DE ESCRITORIO
viernes, 23 de noviembre de 2007
¡TÍA NO TE SALTES EL EJE!
viernes, 9 de noviembre de 2007
BAILÉ CON EL VIENTO
Juro que bailé con él. Y desde entonces, lo importante no son los kilómetros. Lo importante son las plumas, que se me caen cada vez que trato de alzar el vuelo. Termino en esqueleto siempre que me arrastra el aire. Y ya en el suelo me encuentro con mis huesos, unidos con el fino hilo de la saliva de funestos besos. Pero ahora que soy un ratón me levanto muy temprano, antes de que salga el sol, para ir bailándole, una a una, a cada sombra que aparece tras su rastro. Como el viento, como el viento, pero nunca con él. Sólo me permite ser ave, sombrero revuelto, falda burlona, paragüas travieso… Basura, materia caduca.Y las ilusiones son la boca de mis sentimientos, si te miro… Sé que no hay ya colores que pinten algo nuevo, que por más que mezclo, y aplasto las flores, el aire sigue siendo lo más bonito, lo más grande, lo que mueve el mundo con cada respiración, con cada aliento, cada susurro y cada palabra. Con cada te quiero hay sólo eso… Aire. Jodido y errante aire.
Abandonarme y vaciar mi cuerpo es lo que queda. Polvo eres, y en polvo te convertirás. Quizá debo entonces dejar de pronunciarme. Sólo cuando el aire se tropieza con el humo, sólo si nota mi deseo de dejar de ser parte del suelo… Sólo así recordará que vivo. Y entonces, podré volver a bailar con el viento. www.lamaladelapelicula.com
miércoles, 7 de noviembre de 2007
PACIENCIA, TIEMPO LIBRE E INGENIO
Feliz miércoles.
martes, 6 de noviembre de 2007
ONCE AÑOS
TIENE ONCE AÑOS, la edad de jugar, la víspera del tope en la que la sociedad, de un soberano bofetón, te coloca en la preadolescencia para que comiences a hablar de chicos y de ropa como si el éxito en la vida radicara en la conquista pirata de los primeros, por aquello del usar y tirar, y el derroche del culo tatuado con la marca en el segundo. Cuando ingresó en el Hospital del Bierzo, en esa ciudad a la que en alguna televisión nacional ávida de truculencia a la hora de comer denomina pueblo de mediano tamaño, alguien hizo rodar la nueva para convertir un problema íntimo en motivo de divagación de bar de los españoles, para transformar una situación que requiere un mimo extraordinario en el trato mediático, judicial y médico, en una conversación de corrillo. Y es que tiene todos los ingredientes de un culebrón truculento, de esos que tanto nos gustan cuando tomamos café entre imágenes de Paquirrín y Borja Thyssen y conocemos de primera mano sus cuitas de chicos malcriados, atados a recauchutadas busconas, dispuestos a mercadear sus miserias a cambio de unos ceros en el talón de la mezquindad y la basura.
Algunas noticias no deberían nunca serlo y silenciarse por el bien del menor, que es el único importante y el único que sufre. ¿Qué se gana con el morbo de una niñita asustada? ¿Y con los problemas psicológicos que, a estas horas, le ha planteado tanta repercusión pública, tanta pregunta extraña? Y es que con once años, por mucho que se empeñen algunos, no se tiene la madurez suficiente para ser madre. Con once años, una niña necesita que la cuiden a ella. Y no me vale el argumento fútil del si puede concebir, puede parir. Probablemente ni siquiera supiera que así nacían los peques, ni se imaginara que ese pariente que la incitó, y a quien tal vez siguió el juego, pudiera provocarle un riesgo mortal, para su vida o para su futuro.jueves, 1 de noviembre de 2007
FELICIDAD QUE BONITO NOMBRE TIENES
“MUCHAS PERSONAS SE PIERDEN LAS PEQUEÑAS ALEGRÍAS MIENTRAS AGUARDAN LA GRAN FELICIDAD” (PEARL S. BUCK)... Siempre podemos llegar a la felicidad de la mano de la alegría. Mucho tenemos que aprender los humanos de los pigmeos, que desde su desnudez nunca tuvieron necesitad de romperse la cabeza intentando conceptuar qué es la felicidad, ya que ellos, simplemente, experimentaban la alegría. Ésta es más directa, más simple, más fácil, más inocente y más tangible que la felicidad. La alegría nos espera en las pequeñas cosas de la vida para susurrarnos al oído que, a través de ella, podemos ser felices.
Y es que es realmente difícil ser felices si buscamos incesante y angustiadamente en qué consiste la felicidad. Porque ésta no es un lugar al que llegar; es más bien una manera de andar. Y mientras hay quienes se dedican a perseguir la felicidad, otros la crean amando, sirviendo, desarrollando su conciencia, procurando cuidar lo esencial o brindando pellizcos de alegría a quienes les rodean.En el fondo, los pigmeos tenían razón; no es tan complicado ser feliz.
miércoles, 31 de octubre de 2007
EL NIÑO DEL PIJAMA DE RAYAS
Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la norma establecida. No sólo porque el libro que tienes en tus manos es muy difícil de definir, sino porque estamos convencidos de que explicar su contenido estropearía la experiencia de la lectura. Creemos que es importante empezar esta novela sin saber de qué trata.No obstante, si decides embarcarte en la aventura, debes saber que acompañarás a Bruno, un niño de nueve años, cuando se muda con su familia a una casa junto a una cerca. Cercas como ésa existen en muchos sitios del mundo, sólo deseamos que no te encuentres nunca con una. Por último, cabe aclarar que este libro no es sólo para adultos; también lo pueden leer, y sería recomendable que lo hicieran, niños a partir de los trece años de edad.
Bruno ha conseguido conquistarme. Una visión del mundo distorsionada por su edad, su situación y su ingenuidad. Una mirada inocente y en ocasiones egoísta que te lleva de la mano por un mundo no demasiado agradable. El escritor recomienda su lectura para chavales a partir de trece años, y aunque en un principio no me pareció apropiado finalmente estoy de acuerdo con él. Incluso lectores algo más jóvenes pueden acercarse a la historia. Muy bien contado, muy ameno y fácil de leer, con un lenguaje cercano e infantil. Lo veo como una oportunidad de acercarse a la novela profunda. No debemos tratar a los niños como tontos, muchas veces pierden el interés por la lectura porque no encuentran líneas que se adecuen a sus inquietudes.Feliz noche de Halloween, nunca felicité esta noche pero con esta "globalización" este año me he encontrado más calabazas y murciélagos que en toda mi vida y no quiero ser grosera. Pasadlo bien en el puente. Los que lo tengáis.